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Después De Todo - El Camino De Los Olvidados

Año
2011
Sello
Gaser Discos
Puntuación
8/10
Después De Todo - El Camino De Los Olvidados


Ocurrirá o no, pero, si hubiera un mínimo sentido de la justicia, "El Camino de los Olvidados" tendría que ser el disco de plena consagración de Después de Todo.


Quizá no hablemos de la más estricta élite, pero, desde luego, su nuevo trabajo debería transportarles, al menos, a una muy honrosa media tabla de la primera división del metal hispano. Y optando a seguir creciendo...


Diez temas propios y una estupenda versión del Pop más ochentero dan forma al cuarto disco de este quinteto, que nos propone una cada vez más pulida y engrasada mezcla de metal con hardcore y hasta tres gotas de punk.


Es ésta, quizá, una de las claves del éxito del sonido "Después de Todo": los elementos netamente metálicos evocan a bandas de impacto internacional como In Flames y Killswitch Engage, pero el componente más hardcoriano-punkarra le da un claro barniz hispano a todo el conjunto. Así, el resultado final termina adquiriendo unos matices personales y propios.


Por otro lado, en "El Camino de los Olvidados" los pasajes más duros suenan sencillos, pero nunca simplones. Las partes más melódicas dan profundidad al sonido, pero nunca transmiten la impresión de ser "pegotes" adosados a la estructura de los temas.


La temática de las letras no presenta interrogantes: rotunda crítica social.


Indudablemente, el disco incluye temas muy notables, como las metalcorianas "Maldita Falsedad" y "Aprendiendo a Vivir", ésta última con un interesante interludio central que busca dar color y huir de lo lineal.


Además de ser uno de los mejores cortes, "No Renunciaré" no oculta una fuerte influencia de los suecos In Flames, una de las inspiraciones más claras de este quinteto zaragozano.


El siguiente, "El Mundo en sus Manos" tal vez se trate de uno de los cortes más redondos y "cantables" del disco.


La canción homónima, "El Camino de los Olvidados", incluye algunos de los pasajes más duros del disco y, por el contrario, la siguiente, "Ayúdame", uno de los estribillos más "comerciales".


En el tramo final del disco, "Abismo" y "Todo Acabó" nos regalan también otros de los momentos más accesibles de Después de Todo, pero, innegablemente, también funcionan.


Para cerrar, una inteligentemente tratada versión del "Rock Me Amadeus", de un modernillo de los años 80 como lo fue el austriaco Falco, que será muy bien acogida en los conciertos del grupo.


En el balance general, "El Camino de los Olvidados" puede plantearnos algunos peros. Muy pocos. Pero sí alguno.


Por un lado, quizá, se echen en falta dos o tres temas que rompan la línea un tanto monocorde del álbum. Todo suena bastante parecido. Su homogeneidad da empaque al disco, pero impide que alguna canción sobresalga como un claro "single" o himno para el directo del grupo, al margen del "cover" de Falco.


Por otro lado, aunque la interpretación vocal es notable, se percibe aún cierta indefinición de estilo. Como si, fruto de una evolución aún inacabada, se debatiera entre tomar derroteros más duros o, probablemente, más melódicos. El futuro hablará en ese sentido.


Son, sin embargo, peros muy prescindibles y que empequeñecen al lado de uno de los mejores discos editados en este 2011 en nuestro país, que, además, esconde dos grandes victorias para la banda.


Uno: la consecución de un sonido propio; "Después de Todo" suenan, básicamente, a "Después de Todo".


Y dos: es muy probable que lo mejor de esta gente esté aún por venir.

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